viernes, 8 de junio de 2007

Ella -

No pensaba. No sabia que mas hacer, necesitaba estar con ella, sentirla, no lo podía aguantar.
La tenía tan cerca, la veía todos los días, la escuchaba hablar, reír, sentía su olor, ella se movía: la sentía. Sabía que miraba para atrás y ahí estaba, sentada en su lugar.. el mismo lugar en el que se sentaba hacia ya 3 años.
Si tan solo se animara a mirar para atrás... ahí la tenia, mas cerca que nunca. Sin embargo no era capaz que girar la cabeza. Seguramente ella estaba observando todo el tiempo, sabía cada movimiento que daba, ella sabia cada vez que tenía que pelear para no mirar, hasta cada vez que peleaba contra sus sentimientos para poder actuar.
Porque era tan cobarde? Porque no tenía ese valor que todos y todas tenían para hablarle?
La veía como una reina, la conocía bien, era como su admiración: su idola, tenía la personalidad con la que siempre soñó... Porque era tan perfecta? No entendía nada, porque la quería tanto si ella no demostraba nada o en algunas ocasiones hasta demostraba indiferencia.
Era capaz que darle TODO, hasta su vida, lo que ella pidiera, todo, todo, todo, todo.
Por momentos con alguna acción o talvez reacción de ella sentía morir, sabía que perdía todo, hasta lo que logró avanzar en esos días lejos de ella: se quedaba sin aire, sin respiración, con el vacío más grande que alguna vez pensaba sentir.
Sin lugar a dudas, ella manejaba su vida y simplemente no era capaz de oponerse, era como su muñequito, un muñequito triste, sin vida, lleno de verdaderos sentimientos, y lo único que recibía a cambio era indiferencia, solo eso.